Abraham Cupeiro, pregonero del San Juan: “No hay más patria que la infancia y llevo Sarria siempre conmigo”

SarriaXa
Hablamos con Abraham Cupeiro, músico, instrumentalista y compositor sarriano que dará el pregón de las grandes fiestas de San Xoán de Sarria 2023
Abraham-Cupeiro
18 Jun 2023

Jessica Fernández

¿Cuándo comenzó su amor por la música?

Comencé a sentir esta pasión por la música cuando escuchaba música de diferentes estilos en el coche de mi padre y crecí con la mente abierta hacia diferentes estilos musicales. A nivel práctico, empecé en Meigas y Trasgos y en la Banda de Música de Sarria, ya que no había conservatorios. Así, en la Banda de Música comencé mi trayectoria como músico profesional. A estas dos instituciones les agradezco que estuvieran ahí para que la vocación pudiera llevarse a cabo.

¿En qué consiste la recuperación de instrumentos "perdidos", lo que la define como artista?

Esa recuperación de instrumentos es una necesidad que surge al buscar esas esencias del pasado y es un poco el punto que me define como artista. Pero surgen diferentes disciplinas, no solo se recuperan los instrumentos, sino que hay que componer música para ellos porque no existe. Yo hago algo nuevo y eso te da pie a reproducir un estilo musical nuevo.

Construir instrumentos es la disciplina de la interpretación: entender cómo funcionaban y hacer un espectáculo que emocione a la gente, que es el objetivo principal de la música, generar emociones en quien escucha.

Estudió trompeta y además es una de las pocas personas capaces de tocar el Karnyx, ¿se podría decir que la trompeta es su instrumento preferido?

No contemplo ningún instrumento como preferido porque cada uno es un pincel diferente que nos ayuda a dibujar las ondas sonoras de formas distintas; el trazo puede ser más fino o más grueso, hay instrumentos que hacen esos matices muy bien.

A pesar de no tener ninguno preferido, sí hay dos importantes: el karnyx, por la forma que tiene y por su sonido evocador, y el único que no es mío, la Corna de Carlos Tallón, instrumento que le da veracidad a mi proyecto musical y que fue encontrado en el monte Padriñán, que es como llevar una pieza de museo por el mundo.

¿Cuál ha sido el instrumento más difícil de tocar?

Digamos que los instrumentos que más me costaron son interventales y de origen persa, por estar más alejados de lo que estaba acostumbrado a hacer. Es hacerlos sonar y también aprender a hablar con ellos.

La inteligencia artificial puede aproximarse a estructuras claras, pero para aprender a hablar con un instrumento se necesita capacidad orgánica humana. Una vez que lo dominas, es como andar en bicicleta.

Tiene una colección de más de 200 instrumentos de todo el mundo, ¿dónde los recogió y dónde los tiene guardados?

Los instrumentos los fui recopilando en los viajes que hacía por el mundo y en 2006-2007 ya tenía una colección decente de instrumentos, por lo que decidí hacer mi primera exposición en el Vello Cárcere. A partir de ahí seguí incrementando esta colección, que muchas veces está en maletas y suelen ver la luz allá donde voy a tocar, ya sea en Finlandia o Alicante.

¿Qué proyectos tiene de cara al futuro en cuanto a la música?

Cuando construyes instrumentos, hay formas que quedan en un rincón y me gustaría hacer una exposición de instrumentos experimentales que fui creando. Son esculturas sonoras y me gustaría que salieran a la luz para que la gente viera el proceso y que a veces me dejo llevar y hago algo más abstracto, que no tiene una finalidad clara, sino que es por el mero gusto de generar formas que tienes en la cabeza y que con el golpe del martillo van saliendo, como si fuera una exposición de arte.

¿Echa de menos su pasado ligado a Sarria?

Digamos que tampoco lo echo tanto de menos porque siempre está dentro de mí, convive conmigo a diario. No hay más patria que la infancia y es algo que se queda dentro, no hay que estar allí presente, es como un buen amigo, si no nos vemos, las cosas están igual.

Hace años tuve morriña, pero cuando vuelvo sí que me gusta recordar momentos de más joven. Es un punto cardinal que habita en mí, pero que no necesito ir para acordarme de él.

Este año será el pregonero de las grandes fiestas de Sarria, el San Xoán, ¿cómo se siente?

Es un orgullo para cualquier sarriao que le den esta oportunidad de decir algo en el día de las fiestas del pueblo de San Xoán, pero también una responsabilidad porque quiero hacerlo bien.

Quien más feliz está es mi madre porque por fin voy a pasar las fiestas con ella.

¿Va a dar un concierto o tener alguna actuación próximamente en su villa natal?

No, en principio no, porque todos los compromisos de este año están saturados, y creo que para hacer algo en todos los sitios hay que hacerlo con todo el respeto y cariño, y en tu villa hay que hacerlo de forma especial y el tiempo es lo que es. Si hago algo sin trabajar prefiero no hacerlo, entonces este año en principio no.

¿Echa de menos algo en la villa en el aspecto musical?

Sí que me parece, cuando menos, un tanto extraño que en nuestra villa, con la fuerza que tiene en la economía y los músicos, no haya un auditorio en pleno siglo XXI, no le encuentro ninguna explicación.

Falta un edificio que sea digno para poder hacer música, Abraham Cupeiro puede tocar en cualquier sitio, pero no tenemos un auditorio o teatro donde capitalizar todas las acciones de proyectos que existen, he ido a villas que son una cuarta parte de Sarria y tienen un auditorio.

No solo creo que deben ser las instituciones quienes lo promuevan, sino también la ciudadanía debería hacer ver que es necesario.

¿Tiene contacto con asociaciones musicales de su villa?

No tengo relación, pero sí sé que están en un momento muy curioso y bonito por las ganas de hacer música y es algo que observo desde la distancia como algo que tiene mucha vida y veo cómo la gente se junta para generar proyectos y disfrutar con la música, que es una acción muy bonita, porque la música ayuda a que la gente se sienta partícipe de un proyecto común. Aunque no tenga relación, tengo admiración hacia ese movimiento.

¿Algo más que quiera añadir?

Lo primero, agradecido por contactar conmigo para darle voz a este periplo profesional que nace en la Rúa Maior del barrio más bonito de la villa. Yo siempre llevo la villa por delante. Y segundo, agradecido a mi madre por su esfuerzo para que yo pudiera ser músico.

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