Hugo Bal presenta una tesis sobre la fauna del Pleistoceno Superior en las Sierras Orientales de Galicia

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La investigación analiza más de 14.000 restos faunísticos de tres yacimientos de las sierras orientales y reconstruye 40.000 años de ocupación humana
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1 Mar 2026

Hugo Bal, graduado en Historia y con un máster en Arqueología, acaba de defender su tesis doctoral tras seis años de trabajo ininterrumpido, iniciado en 2020, un proyecto del que asegura sentirse “muy orgulloso”. Su investigación, "Estudio zooarqueológico de la ocupación del noroeste de la Península Ibérica durante el último período glacial", se centra en el análisis de la fauna documentada en los yacimientos gallegos con registro del Pleistoceno Superior, concretamente en la Cova Eirós, en la Cova da Valiña y en Valdavara.

El investigador explica que el estudio partió de una problemática existente en Galicia, ya que la ocupación de las sierras orientales no podía analizarse con rigor a partir de los registros faunísticos disponibles, bien porque no habían sido estudiados en profundidad, bien porque requerían la aplicación de metodologías actualizadas. Por ello se seleccionaron los tres yacimientos con evidencias arqueológicas contrastadas y se aplicó en ellos un mismo enfoque metodológico, empleando idénticas técnicas de análisis para poder establecer comparaciones, identificar secuencias y comprender la evolución a lo largo de un período que abarca alrededor de 40.000 años.

En el caso de la Cova Eirós se conserva una de las secuencias más amplias, con evidencias que se remontan a casi 50.000 años, mientras que en Valdavara 1 las más recientes se sitúan hace unos 17 o 18 mil años. El trabajo incluyó el análisis directo de más de 14.000 restos faunísticos procedentes de los tres enclaves, lo que permitió identificar más de 23 especies distintas a partir de un mínimo de 404 animales.

Bal subraya que la relevancia del estudio reside en situar la investigación del Paleolítico gallego, especialmente en el ámbito de la fauna, en un contexto más amplio, superando la visión tradicional que limitaba el ámbito cantábrico al Nalón, en Asturias. A su juicio, las sierras orientales gallegas presentan ocupaciones de gran importancia. Destaca particularmente la Cova Eirós, que abarca desde el Paleolítico Medio hasta el Superior, lo que permitió reconstruir tanto la evolución ambiental y climática del entorno durante más de 30.000 o 40.000 años como las estrategias de subsistencia de sus habitantes, tanto neandertales como Homo sapiens.

De cara al futuro, considera que la investigación abre nuevas vías, ya que existen niveles aún sin analizar y yacimientos pendientes de revisión. En el caso de Valdavara, se estudió únicamente el nivel 1, por lo que todavía quedan más cuevas por examinar. Al mismo tiempo, entiende que su trabajo constituye una base sólida para futuras investigaciones sobre el Paleolítico en Galicia, especialmente en lo relativo a la subsistencia de las comunidades cazadoras-recolectoras.

Entre los logros de los que se siente más satisfecho destaca la reconstrucción paleoecológica realizada, en la que se aplicaron metodologías innovadoras y poco empleadas hasta ahora en Galicia, permitiendo reconstruir las condiciones climáticas y ambientales de la región a lo largo de un amplio período temporal. Además, se identificó la presencia de cazadores-recolectores en niveles en los que no se tenía constancia previa, ampliando así el rango cronológico de la ocupación humana en la zona. El estudio también confirmó la presencia de puercoespín en las sierras orientales, una hipótesis ya formulada por uno de sus directores y que presenta importantes implicaciones biocronológicas. Finalmente, se documentó la explotación por parte de los grupos humanos de especies poco habituales en los registros de caza o carroñeo, como el leopardo, el oso o el oso de las cavernas, conclusiones que refuerzan la relevancia científica del trabajo.

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