La ANPA del CEIP de O Páramo denuncia el retraso en la aplicación de las ratios y lanza una campaña de firmas

La ANPA del CEIP de O Páramo ha iniciado una campaña de recogida de firmas a través de la plataforma Change.org para que se apliquen este curso escolar las ratios reducidas en los colegios de los municipios de menos de 3.000 habitantes.
El colectivo recuerda que antes de las elecciones se firmó un acuerdo con los sindicatos para que las nuevas ratios entraran en vigor de inmediato en los pequeños municipios, pero ahora, sin previo aviso, la Xunta ha introducido reformas que posponen la medida hasta 2027/28, cuando ya será otro año electoral.
Según denuncian desde la ANPA, esta situación deja a los centros rurales en una posición complicada, obligando a agrupamientos “absurdos” y a recortes de profesorado. El próximo curso, en el CEIP de O Páramo, donde estarán matriculados 44 niños, habrá 18 alumnos juntos en 1.º, 2.º y 3.º de Primaria y otros 18 en 4.º, 5.º y 6.º, cada grupo con un solo profesor, mientras que el año pasado contaban con dos docentes por cada clase combinada. Esta distribución evidencia, según las familias, la falta de compromiso real con la educación rural.
“No estamos pidiendo nada extraordinario, solo que se cumpla lo que ya se aprobó y anunció, y que más tarde se decidió aplazar sin ninguna explicación”, subrayan. Añaden que las normas no pueden ser iguales para realidades distintas: “El rural no es una ciudad. Aquí no hay otras escuelas a la vuelta de la esquina. Si se deterioran nuestros centros, las familias se irán, y ese será el final del rural que tanto dicen defender”.
El problema, destacan, está en el texto de la ley, que establece que este curso solo se aplican las ratios máximas de 14 alumnos por aula en 1.º y 2.º, pero si se añade 3.º, pueden ser 18 niños. “Es una contradicción que no tiene sentido. Tenemos niños muy distintos juntos y la solución que propone la Xunta no resuelve nada”, aseguran desde la ANPA, que valora solicitar a Inspección de Educación dos profesores adicionales, aunque reconocen que “con el DOGA en la mano no van a poder hacer nada”.
La ANPA del CEIP de O Páramo hace un llamamiento a la movilización: “Queremos que eliminen ese párrafo de la ley y que se apliquen de inmediato las ratios en los centros rurales. Son niños, no números. El rural no puede esperar”.
También buscan contactar con otros colegios rurales que se encuentren en una situación similar para sumar apoyos a la petición. Las familias advierten de que, si no se corrige esta situación, algunos padres podrían plantearse retirar a sus hijos del colegio, algo que califican como un atropello y un riesgo para la supervivencia de las escuelas rurales.
La ANPA recuerda que esta es una decisión política y que solo los responsables políticos pueden revertir esta injusticia. “Si la voluntad era cierta antes de las elecciones, demuéstrenlo ahora. Todos los niños, vivan donde vivan, merecen una educación pública de calidad”, concluyen.