María Vázquez: “Poner en valor lo propio no debería ser una elección, sino una obligación”

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La actriz María Vázquez recibió el XXIII Premio Ramón Piñeiro Facer País concedido por la Asociación Cultural Val de Láncara por reivindicar la cultura gallega en su profesión y en su vida
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11 Jan 2026

Jessica Fernández

La reconocida actriz María Vázquez acumula alrededor de 50 apariciones en películas, series, cortometrajes y obras teatrales, lo que la convierte en una de las más prolíficas del cine gallego actual. Con una pasión por actuar desde pequeña, ya que “yo siempre fui bastante teatrera”, al principio pensaba que su vocación era la danza, “pero cuando vi que en los exámenes sacaba sobresaliente en expresión y solo un suficiente en técnica, algo ya me estaba queriendo decir la vida. Así, empecé a actuar como complemento de la danza, y ahí me di cuenta de que eso era lo mío”.

Con esa vocación, comenzó a actuar, como todos, con papeles pequeños en series de televisión, que le impulsaron a crecer en el mundo audiovisual y a conseguir que la llamaran para su primera película, ‘Silencio roto’, en el año 2001 de la mano del director Moncho Armendáriz, a quien recuerda con destacado cariño sosteniendo que es “un cineasta increíble”, así como al filme, del que dice ser su favorito “por ser el primero, y el que marcó mi manera de actuar y el tipo de actriz que quería ser”. Además, valora la temática, “porque trata sobre la Guerra Civil y la posguerra. Creo que es una película muy moderna incluso hoy en día, con una visión feminista impresionante, porque al final cuenta la historia desde el punto de vista de las mujeres, algo que antes no se hacía, y también muestra una parte de la historia desconocida y debería estudiarse, porque para reparar primero hay que conocer y saber. Fue una suerte que fuera la primera película de un cineasta tan importante con una temática tan interesante”.

Otras películas que destaca María son ‘Mataharis’, de Icíar Bollaín, por su “temática social, en la que consolidé que el cine social era algo que me gustaba mucho”; y ‘Matria’, porque “para mí fue como la confirmación de que una película pequeña en gallego, que hablaba tanto de nosotros, puede trascender más allá de Galicia al visibilizar mujeres, desmitificar heroínas y poner en valor la familia. Estas son las tres películas que marcaron mucho mi carrera”, destaca.

ACTRIZ Y COMPROMETIDA

Todo este recorrido no solo constata la calidad de María Vázquez como actriz, sino también como mujer feminista y comprometida con la cultura y con Galicia, razón por la que fue premiada con el galardón ‘Facer País’ de la Asociación Cultural Val de Láncara. La artista reconoce que le cuesta mucho ponerse en valor y no considera que merezca el premio, porque piensa que “poner en valor lo propio no debería ser una elección, sino una obligación, ya que tenemos que defender el feminismo, la igualdad, la lengua y el rural”.

Nacida en Vigo, pero con raíces profundas en Carballedo, María Vázquez se crió en La Barrela, pero también está ligada a la zona de Chantada, en la Ribeira Sacra. Por eso, cuando se fue a estudiar fuera, siempre tuvo claro que quería volver. “En aquella época la profesión era más centralista: si no estabas en Madrid o Barcelona, no había posibilidades de llegar a algo, pero yo siempre quise hacer cosas aquí. Siempre tuve claro, y así lo hablé con mi representante, que no quería abandonar Galicia. Aquí había menos industria, pero para mí merecía la pena cobrar menos por contar mis historias en mi lengua. Para mí era muy importante cuidar esa parte”, subraya. Además, añade que “quise mostrar que se puede trabajar aquí, sobre todo a la gente joven, que no hay que marcharse de Galicia. Aunque reconozco que estoy en una situación privilegiada y que no siempre es fácil, pero sí se puede. Y cuanta más gente estemos aquí, más sencillo será”.

Apostar por el rural es uno de los valores que más se intentan transmitir hoy en día, tanto desde la cultura, con personas comprometidas como María Vázquez, como desde las instituciones, pero el problema del despoblamiento sigue ahí. Por eso, preguntada sobre por qué compensa vivir en el rural, María lo tiene claro: “Para mí vivir en el rural me identifica; cuando estoy aquí siento que estoy en mi sitio. Hay muchas cosas que debemos poner en valor, muchas historias que aún quedan por contar de gente de aquí y que deben conocerse para que no desaparezcan, como las tradiciones, y darle valor a las cosas del rural. Tenemos que intentar ser cada vez más para poner en valor y exigir que no se nos imponga otro tipo de culturas; está muy bien mezclar, pero sin perder las nuestras. No podemos perder toda la esencia de lo bueno que tenemos. Las ciudades ofrecen unas oportunidades y los pueblos otras, y también debemos reivindicar oportunidades de empleo y cultura aquí, así como contar con buenas comunicaciones para desplazarnos a las ciudades a consumir otras actividades relacionadas con la cultura, pero seguir asentándonos en nuestra tierra”. Y añade que “cuando nos demos cuenta de que las personas tenemos suficiente fuerza, podría empezar a cambiar la situación, sin dejarnos en manos de los poderosos, de los políticos o de los que tienen dinero. La gente del pueblo debe conseguir lo que exige”.

EL FUTURO DEL SECTOR

María Vázquez, con casi 30 años en el sector, explica que ser actriz o actor “es un trabajo de altos y bajos; una carrera de fondo, de mucho trabajo y resistencia”. Por eso, detalla que la trayectoria “no ha sido un camino de rosas, pero tampoco me puedo quejar, porque al fin y al cabo viví mi profesión casi desde el principio. Tuve mucha suerte y soy muy privilegiada, porque, desgraciadamente, solo el 7 % de las personas que se dedican a mi profesión vive de ella. Por eso, creo que también somos responsables de lo que mostramos a los demás; como los premios, las alfombras rojas... Siempre queremos copiar ese estilo más hollywoodiense, ¿no? Llevamos trajes y joyas que en realidad nadie podemos pagar, todo es prestado. Entonces, damos una imagen totalmente distorsionada, que no es real, y que no muestra la verdad: que la mayor parte de la gente que está en esas alfombras no vive de su profesión. Tenemos la responsabilidad de ser más realistas y coherentes con nuestra profesión, y por eso pienso también que deberíamos cambiar la forma de vendernos y de mostrar nuestros premios. A mí me gusta más participar en festivales pequeños, como el de Cans del Porriño, porque creo que nos identifican más como gallegas y gallegos, y tienen más que ver con la industria local, con el rural, con las cosas pequeñas”.

Además, asegura que, aunque parece que el sector va mejorando porque se hacen más cosas, “aún hay mucha precariedad, ya que se trabaja mucho más a menor precio, por lo que hay que darse a valorar y valorar el trabajo de la gente”, defiende. “Al ser profesiones muy vocacionales, parece que a veces todo vale; y yo creo que tenemos que seguir luchando para que, sobre todo, estas grandes plataformas que nos traen contratos al estilo de Estados Unidos, pero a precios de aquí, nos valoren. Tampoco creo que esté bien el consumo excesivo de contenidos en las plataformas, porque aunque da más trabajo, tengo cierta nostalgia de aquellos tiempos en los que tardabas una semana en ver otro capítulo. Daba tiempo a digerirlo. Tal como lo hacemos ahora, no te acuerdas de nada de lo que viste la semana pasada”, comenta. Finalmente, explica que, con respecto a sus proyectos de futuro, seguirá actuando y, los estrenos más recientes son Rondallas, de Daniel Sánchez Arévalo; y El pesadilla de las vacas, de Rafa de los Arcos, “que creo que será una película potente, con un personaje muy potente, centrada en el rural y en el interior, muy interesante”. Con todo, concluye que su objetivo de futuro es “seguir haciendo país desde Chantada y seguir poniendo en valor la cultura en el rural, acercando la cultura al mayor número posible de personas”.

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