Marta Fernández: “Es muy importante hacer actividades en el rural y crear comunidad”

Jessica Fernández
La Asociación Cultural Val de Láncara lleva tres décadas siendo un pilar fundamental de la vida cultural y social del municipio, una trayectoria larga que en los últimos cinco años está encabezada por Marta Fernández Horbán, actual presidenta de la entidad. Su llegada a la presidencia se produjo en un momento clave, marcado por el relevo generacional y por la pandemia, pero también por la continuidad de un proyecto colectivo muy asentado en el territorio, destacando que buena parte de la actual directiva está formada por familiares de las personas que impulsaron la asociación en su momento.
Marta Fernández asumió la Presidencia en plena pandemia, una etapa compleja que, sin embargo, no paralizó la actividad de la asociación. Según relata, “la pandemia no nos afectó demasiado, porque seguimos haciendo muchas actividades de forma muy coordinada y organizada”, señala, poniendo en valor la capacidad de adaptación de un tejido asociativo ya consolidado.
LAS ACTIVIDADES
La Asociación Cultural Val de Láncara continúa hoy el legado recibido, manteniendo las actividades tradicionales e incorporando pequeñas mejoras con el objetivo de adaptarse a los tiempos actuales. “Por suerte, tenemos mucho camino andado y seguimos el legado que nos dejaron, intentando mejorar algunas cosas”, afirma la presidenta. Entre las citas ineludibles del calendario anual figuran el Entroido, la Festa da malla, el Magosto, el Premio Facer País o las celebraciones vinculadas a la Navidad, además de otras propuestas culturales que se desarrollan a lo largo de todo el año.
La Asociación Cultural Val de Láncara apuesta por la continuidad de las actividades que mejor funcionan, especialmente en verano, con propuestas como el curso de piragüismo o el cine al aire libre, sin renunciar a introducir novedades dentro de su línea habitual. La colaboración con otras entidades educativas también ocupa un lugar destacado, como el trabajo conjunto con el CPI Ramón Piñeiro o con centros de otros concellos, como O Páramo u O Corgo, para organizar actividades culturales con motivo del Día das Letras Galegas. A nivel personal, Marta Fernández subraya la importancia del Premio Facer País como referente cultural. “Para mí, a nivel cultural, Facer País es muy importante y trabajamos mucha gente por seguir haciéndolo”, afirma, junto a otras celebraciones colectivas como el magosto, la malla o las fiestas de Reyes, que define como “muy bonitas” por su carácter vecinal.
El Entroido es otro de los momentos más esperados del año, con un formato que combina música, comida y participación activa de la vecindad. La asociación organiza sorteos entre las personas que acuden disfrazadas, con premios como entradas a un balneario o comidas, una fórmula que garantiza una elevada asistencia. “Es una actividad que tiene mucho éxito, porque es una fiesta muy bonita, hacemos música y contratamos un dúo”, concluye la presidenta, resumiendo el espíritu festivo y comunitario que define a la Asociación Cultural Val de Láncara desde hace treinta años.
Entre las propuestas que mejor funcionan se encuentran las clases de música tradicional y baile, dirigidas a públicos de todas las edades y que se imparten los sábados por la tarde. La respuesta de la vecindad es muy positiva, especialmente en el caso de la infancia. “Estamos muy contentos porque tenemos muchos niños y está teniendo mucho éxito”, apunta la presidenta, quien considera clave garantizar la transmisión cultural a las nuevas generaciones. Las actividades formativas están pensadas para acercar la cultura a la vecindad, con una presencia muy activa en el ámbito rural y con una participación elevada. “Intentamos hacer un poquitito de todo”, resume.
DINAMIZAR EL RURAL
La defensa del rural como espacio vivo y activo es una de las ideas que vertebran el trabajo de la asociación. Para Marta Fernández, resulta esencial ofrecer alternativas culturales y de ocio sin necesidad de desplazarse a otros lugares. “Es muy importante hoy en día hacer actividades en el rural, porque parece que hace falta desplazarse para hacer cosas, y no es cierto”, asegura. En esa línea, subraya el papel social de la entidad como punto de encuentro, fomentando actividades intergeneracionales en las que participan personas de todas las edades. “Hay actividades más enfocadas a niños, pero vienen padres o abuelos, se socializa y se crea comunidad”, destaca.
El apoyo institucional es otro de los pilares que sostienen la actividad de la Asociación Cultural Val de Láncara. El Concello colabora de manera habitual, tanto apoyando iniciativas propias de la entidad como contando con su implicación en actividades organizadas desde la administración local. Además, en determinadas ocasiones, la asociación accede a ayudas de la Diputación.
Con todo, una de las bases fundamentales de su funcionamiento es el número de socios, que supera los 300. Se trata mayoritariamente de vecinos y vecinas de Láncara, familias del municipio y también personas que, aun viviendo en otras ciudades, mantienen el vínculo con la tierra. Estos socios pagan una cuota anual que permite reducir el precio de las actividades y garantizar la continuidad del proyecto.
En lo que respecta a las infraestructuras, la asociación dispone del local social de la antigua escuela de Láncara, rehabilitada gracias a una ayuda de la Diputación, y del local que era la antigua casa consistorial del Concello, situado en Carracedo. En este último se desarrollan clases de baile y música, actividades vinculadas al Premio Facer País, talleres de manualidades o iniciativas puntuales como un próximo curso de pesca para niños. Se trata de un local muy utilizado, especialmente durante los fines de semana, lo que hace necesarias mejoras. “Necesitábamos un cambio de ventanas, reformar los baños, contar con calefacción… es un local al que se le saca mucho partido y que debería estar un poco más cuidado”, explica Marta Fernández, quien reconoce que siguen solicitando apoyo para poder acometer estas mejoras.