Sara Ruiz, investigadora de Triacastela: "La investigación avala el uso de cairomonas para controlar la reproducción de la rata topo"

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Triacastela fue escenario de trabajos de campo que permitieron el desarrollo de un análisis, investigación y estudio sobre la plaga de la rata topo, que provocó alrededor de pérdidas de 3 millones de euros en los últimos años a ganaderos y agricultores de la montaña
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Actualizada el 20 marzo 2026, 07:27 horas
6 Feb 2024

Jessica Fernández

Sara Ruiz, que nació en Oviedo pero pasó media vida en Triacastela y, actualmente, es su hogar; acaba de desarrollar un estudio anatómico y morfofuncional del órgano vomeronasal de la rata topo en la Facultad de Veterinaria del Campus Terra de la USC.

Nacida en una familia de ganaderos, siempre estuvo en contacto con el sector y con sus problemáticas, un mundo que le gustaba, por eso le prometió a sus abuelos que iba a ser veterinaria. Así, estudió la carrera y, después de analizar el aumento de la rata topo en Triacastela y los problemas que provocaba en sus vecinos, decidió orientar su tesis doctoral hacia la investigación sobre la rata topo y una posible solución.

Así, la investigadora de Triacastela, junto con personal investigador del grupo de Morfología Animal (Morfan) que coordina Pablo Sánchez Quinteiro, publicó su estudio en ‘The Anatomical Record’, que apunta a que el órgano vomeronasal de la rata topo (Arvicola scherman) es de gran tamaño y tiene un grado avanzado de desarrollo, por lo que esta especie está colonizando las praderas de algunos de los municipios de la montaña lucense, como Pedrafita y Triacastela.

El trabajo, que forma parte de su tesis doctoral, además de revelar aspectos hasta ahora desconocidos del sistema vomeronasal de la rata topo, también avala el uso de ‘cairomonas’ de depredadores para provocar estrés y alterar los ciclos reproductivos de este roedor herbívoro, como posible estrategia para avanzar en su control, en la progresiva disminución de individuos y su posterior eliminación, si fuera el caso.

Detalles de la investigación realizada por Sara Ruiz

La caracterización anatómica, morfológica y funcional del órgano vomeronasal de la rata topo realizada por la veterinaria Ruiz Rubio refuerza la elección de la lucha química como la alternativa más viable y sostenible para controlar la reproducción de la rata topo, cuyo número de individuos sigue multiplicándose, a pesar de la puesta en marcha de otras estrategias que resultaron ser insuficientes o poco eficaces, como puede ser el caso de la distribución de dispositivos de trampeo en las áreas afectadas o el incremento de depredadores.

El profesor Sánchez Quinteiro explicó que las investigaciones de Ruiz Rubio se desarrollaron al mismo tiempo que otros trabajos de campo en diversas parcelas de control en el Concello de Triacastela, espacios en los que se probaron, con diverso nivel de éxito, estrategias de lucha contra una plaga de roedores que, a través de galerías subterráneas, comen desde la raíz las plantas herbáceas que brotan en la superficie.

“Los daños son cuantiosos, pues estamos hablando de un roedor con un tamaño ligeramente superior al de un topo común y que se reproduce durante todo el año”, dijo Sánchez Quinteiro.

La información aportada por Ruiz Rubio constituye un nuevo argumento científico que avala la estrategia de lucha biológica propuesta por el profesor Sánchez Quinteiro para combatir las plagas de rata topo, una línea de trabajo que propone el empleo de cairomonas de depredadores en las áreas en las que se concentran, con el objetivo de alterar su comportamiento e incrementar su grado de estrés, lo que incidiría negativamente en sus ciclos reproductivos y, por consiguiente, provocaría la progresiva disminución de la población de la rata topo. “Para la rata topo, las cairomonas son como para nosotros un incendio en casa, provocan una situación de estrés en la que lo último que van a pensar es en reproducirse”, explica Sara Ruiz.

El profesor Sánchez Quinteiro destacó también el interés de los resultados de la investigación realizada por Sara Ruiz, un trabajo que se desarrolló en paralelo a otros estudios promovidos en Francia sobre la utilidad de la comunicación química para combatir este tipo de plagas de roedores. “Los dos estudios persiguen el mismo objetivo”, precisa Sánchez Quinteiro, pero tienen enfoques diferentes, añadió, pues “mientras los colegas franceses profundizan en el uso de feromonas que podrían actuar como atracción hacia dispositivos de trampeo, la investigación del grupo de Morfología Animal del Campus Terra de la USC se centra en el efecto desestabilizador y en el estrés que produce en la rata topo la percepción de estas cairomonas, en cuanto advierten de la presencia de depredadores”.

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