Toño López, de Castro de Rei de Lemos: “El objetivo es que nos juntemos y tengamos una relación próxima”

Jessica Fernández
La Asociación Cultural Castro de Rei de Lemos lleva más de veinticinco años siendo uno de los principales motores sociales y culturales de la parroquia, en el Concello de Paradela. En un territorio marcado por la despoblación, el envejecimiento de la población y la pérdida progresiva de servicios, esta entidad se ha convertido en un punto de encuentro imprescindible para mantener viva la relación entre vecinos y vecinas. Hablamos con su presidente, que repasa la historia de la asociación, su evolución, las actividades que desarrollan y las principales necesidades a las que se enfrentan.
La asociación nace impulsada por la iniciativa de un emigrante natural de Val de Mosteiro Vello que residía en Barcelona. Según explica el actual presidente, aquel primer responsable tenía claro que era necesario organizar a la vecindad y crear espacios de convivencia. “La motivación principal era juntar a los vecinos y hacer comidas, sobre todo en verano, aprovechando que la gente volvía de vacaciones en el mes de agosto”, recuerda. Esa comida de socios sigue celebrándose hoy en día y es una de las citas más importantes del calendario anual.
Desde sus inicios, la asociación mantuvo también tradiciones simbólicas que refuerzan el sentimiento de pertenencia. Un ejemplo es la participación anual en el sorteo de la lotería con el número 1950, el año de nacimiento del primer presidente. “Ahora ya no está, pero seguimos su legado los 112 socios que somos”, señala, poniendo en valor la continuidad de un proyecto que ha pasado de generación en generación.
Con el paso del tiempo, la asociación fue cambiando, en paralelo a los cambios demográficos de la parroquia. Si en los primeros años contaba con un mayor número de socios, muchos de ellos emigrantes retornados o personas que residían en ciudades como Madrid o Barcelona, hoy la realidad es diferente. “Ahora la gente que hay es de la parroquia, de fuera de la parroquia y también de otros municipios, como Sarria o O Saviñao”, explica el presidente. La apertura a otros concellos fue una respuesta necesaria a una evolución que define como negativa.
La despoblación es, según reconoce, el principal problema al que se enfrentan. “Todos los años cierra una casa porque cuando la persona fallece, casa cerrada. Están quedando aldeas deshabitadas cada mes”, afirma, alertando de una realidad que se repite en muchas zonas rurales de Galicia. Las cifras hablan por sí solas: “Antes éramos 365 vecinos en Castro de Rei de Lemos, hoy somos menos de 100”. Esta pérdida de población tiene un impacto directo no solo en la vida diaria, sino también en la participación en las fiestas y actividades culturales.
A pesar de estas dificultades, la asociación mantiene claros sus objetivos. El principal, según destaca el presidente, es favorecer la relación entre la vecindad. “Lo que buscamos es que nos juntemos y tengamos una relación entre vecinos cercana”, explica. En un contexto en el que las relaciones sociales ya no se construyen como antes, la asociación funciona como un espacio de reencuentro. “Antes en las ferias la intención era conocerse y hablar con los vecinos, ahora no tenemos relación más que cuando hacemos nuestras actividades”, lamenta.
ACTIVIDADES
Para cumplir ese objetivo, la Asociación Cultural Castro de Rei de Lemos organiza a lo largo del año diferentes actividades que abarcan tanto el ámbito festivo como el social y formativo. Entre las citas más destacadas se encuentran el Entroido, el Campeonato de Tute, el magosto o la tradicional comida de socios en verano, además de alguna excursión puntual. “Es la forma de tener relación entre los vecinos”, resume.
En los últimos años también apostaron por la formación, especialmente orientada a las personas mayores. Con el apoyo de la Diputación de Lugo pusieron en marcha cursos de informática y de manejo del móvil, así como un curso de baile que contó con una buena acogida. “Quien más nos valora es la gente mayor que la gente joven”, reconoce el presidente, señalando una de las carencias del asociacionismo rural: la dificultad para implicar a las generaciones más jóvenes.
Otro de los grandes retos de la asociación es la falta de un local social propio. Castro de Rei de Lemos no cuenta con una casa de la cultura ni con un centro educativo, pese a representar una tercera parte de la población del concello de Paradela. “Nunca tuvo nada”, afirma con contundencia. Ante esta situación, la asociación se vio obligada a alquilar una nave en Mosteiro Vello, propiedad de una persona ajena al municipio. El alquiler es posible gracias a una aportación anual de mil euros por parte del Concello de Paradela, aunque, según reconoce, “no llega”.
Las ayudas de otras administraciones son escasas. “De la Xunta no tenemos ayudas”, lamenta, aunque destaca la colaboración puntual de la Diputación de Lugo, que permitió adquirir una estufa de pellets para mejorar la climatización del espacio. La dependencia de un local alquilado genera una incertidumbre constante. “Si este señor vende la nave, nos quedamos sin local”, advierte.
Por ello, la principal demanda de la asociación es la creación de un local social propio. “Creo que sería muy necesario no solo para la asociación, sino para toda la parroquia de Castro de Rei de Lemos”, afirma el presidente, convencido de que un espacio estable permitiría organizar más actividades y fortalecer la vida comunitaria.
A pesar de las dificultades, el presidente defiende el papel fundamental de la asociación en la dinamización cultural de la parroquia y del municipio. “Es muy importante, pero cada vez hay menos gente y menos gente joven”, reconoce. Tras casi seis años al frente de la entidad, admite sentirse saturado y apuesta por la renovación. “Me gustaría que apareciese alguien para sustituirme, si fuese gente joven sería ideal”, confiesa.
Mientras eso no ocurre, la Asociación Cultural Castro de Rei de Lemos seguirá adelante, manteniendo vivo un proyecto que, desde hace más de dos décadas, demuestra que la cultura y la convivencia pueden ser herramientas clave para resistir frente al abandono del rural. “Mientras podamos, seguiremos haciendo actividades y buscando a alguien que quiera seguir promoviendo la vida cultural de Castro de Rei de Lemos”, concluye el presidente, con una mezcla de cansancio y compromiso que resume a la perfección el espíritu de la asociación.