Karem Saa, la jugadora de Sarria que lleva el fútbol sala en la sangre, inicia una nueva etapa en Portugal

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A sus 18 años, la deportista acumula títulos nacionales y afronta un nuevo reto en el fútbol sala portugués, con la ambición de seguir creciendo y con la Selección Portuguesa en el horizonte
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1 Nov 2026

Jessica Fernández

El fútbol sala forma parte de la vida de Karem Saa desde que era una niña. La jugadora de Sarria, de apenas 18 años, lleva prácticamente toda su vida ligada a este deporte, en el que ya ha conseguido importantes éxitos y ahora comienza una nueva etapa en Portugal.

Con una trayectoria marcada por el trabajo, el compromiso y el apoyo de su familia, la deportista afronta este nuevo desafío con la ilusión de continuar progresando y de llegar lo más lejos posible en una pasión que, como ella misma reconoce, es mucho más que un deporte.

Su historia comenzó en los Meigallos, el equipo en el que dio los primeros pasos con solo cinco años y en el que permaneció hasta la categoría infantil, alrededor de los diez años, cuando todavía podía competir en un equipo mixto. Aquella primera etapa fue fundamental para construir los cimientos de una carrera que no ha dejado de crecer. Después se incorporó al Adarve, un equipo femenino de Lugo en el que jugó durante dos años, antes de fichar por el Castro de Ribeiras de Lea, donde permaneció cuatro temporadas.

Tras esa etapa, Karem decidió hacer una pausa de ocho meses para recuperar fuerzas. Una vez terminada la temporada, llegó el momento de buscar nuevos retos y se trasladó a Ourense, donde compitió cuatro años en el equipo Cidade das Burgas, dos de ellos en Segunda División Nacional. Esta temporada tenía previsto continuar en la categoría con el equipo de fútbol sala de Arnoia, pero surgió una oportunidad diferente: incorporarse a un conjunto femenino portugués que milita en Preferente, el GD Boticas, una categoría inferior, pero con un proyecto que aspira a ascender a Segunda Nacional en el futuro.

El cambio supone un nuevo paso en su carrera y una oportunidad para seguir creciendo en un deporte en el que ya ha dejado huella. En su palmarés figuran títulos de campeona de España, de Copa y de Liga en categoría juvenil, además de los campeonatos de Liga y de Copa que consiguió en la categoría cadete.

Una pasión que viene de familia

Si hay algo que explica la relación de Karem con el fútbol sala es su familia. Su padre y varios de sus familiares, especialmente su tío materno, también jugaron a este deporte, una influencia que la acompañó desde pequeña y que contribuyó a que encontrase en él su vocación.

Por eso, la etapa en los Meigallos ocupa un lugar especial en sus recuerdos. Fue allí donde comenzó a practicar un deporte que hoy considera inseparable de su vida y donde se asentaron las bases de una trayectoria que la ha llevado a competir en diferentes equipos y categorías.

Sobre la pista, Karem destaca por la rapidez, la técnica y la explosividad, cualidades que le permiten adaptarse a distintas posiciones. Pero, por encima del brillo individual, ella reivindica el valor del grupo y la importancia de ser una buena compañera. "A mí me gusta más ser compañera que lucirme a nivel individual, aunque soy capaz de moverme en cualquier posición, soy universal", explica.

Su prioridad en esta nueva etapa es contribuir al crecimiento del equipo y ayudar a que pueda alcanzar el objetivo del ascenso a Segunda Nacional. A nivel personal, también tiene una meta que le gustaría cumplir en el futuro: "Me gustaría competir con la Selección Portuguesa", declara.

El esfuerzo de una familia detrás de cada partido

La trayectoria de Karem no se entiende sin el esfuerzo que hay detrás de cada entrenamiento, cada desplazamiento y cada competición. Su madre, Jeny, conoce bien los sacrificios que implica acompañar una carrera deportiva desde la infancia y considera que el apoyo familiar es esencial para que una joven pueda llegar a este nivel.

"No hay pueblo en Galicia y en España que no hayamos recorrido los fines de semana", recuerda. En los últimos tres años, los desplazamientos a Ourense se convirtieron en una constante, con viajes hasta cuatro días a la semana. En la etapa en el Castro, la familia acudía diariamente a los entrenamientos, además de acompañarla durante los fines de semana de partido.

Ahora, el escenario cambia y Karem vivirá en Portugal para continuar con su carrera deportiva. Un paso que también supone una nueva adaptación para la familia, después de años de dedicación, tiempo e inversión económica para que pudiese seguir jugando. "Ahora va a vivir ella en Portugal, pero hubo un proceso en el que tuvimos que invertir tiempo y mucho dinero para que pudiera jugar", sostiene Jeny.

Ese esfuerzo prolongado es una de las razones por las que la jugadora y su familia lamentan la falta de reconocimiento institucional que, según denuncian, recibieron por parte del Ayuntamiento de Sarria. La madre asegura que la deportista nunca fue recibida por el gobierno local, ni siquiera después de proclamarse campeona de España.

"Aunque jugase en un equipo que no era del ayuntamiento, las jugadoras de Castro, que muchas tampoco eran de ese ayuntamiento, fueron recibidas por las autoridades de sus respectivos municipios y fueron reconocidas", explica.

Jeny relata que llegó a hablar con el alcalde, Claudio Garrido, para pedirle que recibiese a su hija y reconociese sus logros. Según cuenta, volvió a solicitarlo cuando Karem regresó con el título y la medalla de campeona de España, pero la respuesta fue que el reconocimiento se haría en la Gala del Deporte, una celebración que, según indica, dejó de organizarse en 2022.

La madre de la jugadora destaca, por el contrario, el interés mostrado por Carmen José López, portavoz del PP, que fue, según señala, la única que se interesó por recibir a Karem y reconocer su trayectoria deportiva.

El fútbol sala como sentido de la vida

Pese a los sacrificios que acompañan al deporte de competición, Karem tiene claro que quiere seguir dedicándose al fútbol sala. Su nueva aventura en Portugal es un paso más en un camino que espera prolongar durante muchos años, primero con la intención de probar la experiencia en la liga portuguesa y, más adelante, con la ilusión de llegar a Primera Nacional española.

Su ambición es continuar avanzando mientras el cuerpo y las circunstancias se lo permitan, sin perder la esencia que la ha acompañado desde niña: disfrutar del juego y sentirse parte de un equipo.

"Es mi vida. Llevo desde siempre dedicándome al fútbol sala, me gusta mucho, disfruto y además tengo la carga familiar de que, al ser mi padre y toda mi familia jugadores de fútbol sala, yo siento que es algo que viene desde siempre, desde antes de que naciera, y es lo que tengo que hacer, el sentido de mi vida", afirma.

Con solo 18 años, Karem Saa abre así una nueva página de su historia deportiva. Lo hace con un palmarés que ya avala su talento, con una familia que lleva años acompañándola en cada paso y con la ilusión de seguir creciendo en un deporte que siente como propio. Portugal será ahora el escenario en el que tratará de continuar construyendo su futuro, con la mirada puesta en nuevos retos y con la misma pasión con la que comenzó a jugar cuando solo tenía cinco años.

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