Cova Eirós amplía su historia neandertal y Monte Penedo revela enterramientos de la Edad del Bronce

GaliciaXa | SarriaXa
Las excavaciones de 2026 descubren un nuevo nivel de ocupación neandertal y los restos de un niño de entre 6 y 8 años en la Gruta dos Bloques
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30 Sep 2026

Las excavaciones realizadas este verano en Cova Eirós, en el lugar de Cancelo, en Triacastela, y en las cavidades del Monte Penedo han permitido ampliar el conocimiento sobre los periodos de ocupación humana de estos espacios y confirmar su utilización como lugares de enterramiento. Entre los principales hallazgos de la campaña de 2026 destaca la identificación de un nuevo nivel de ocupación neandertal en Cova Eirós y el descubrimiento en la Gruta dos Bloques de los restos de un niño de entre 6 y 8 años enterrado durante la Edad del Bronce.

Los trabajos fueron desarrollados por investigadores del grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste, Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), del Institut Català de Paleocologia Humana i Evolució Social-CERCA de Tarragona, de la Universitat Rovira i Virgili y de la Universidade de Oviedo, al amparo del convenio con la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude de la Xunta de Galicia.

En Cova Eirós, la intervención permitió recuperar nuevos materiales arqueológicos y paleontológicos relacionados con las ocupaciones paleolíticas del sector de entrada. Los trabajos continuaron en el nivel 4, correspondiente al Paleolítico medio, que aporta información sobre los grupos neandertales que habitaron las Serras Orientais hace más de 45.000 años.

Este nivel presenta una elevada cantidad y densidad de restos arqueológicos, entre ellos lascas, raspadores y residuos derivados de la fabricación de herramientas, además de restos de animales cazados y consumidos, como ciervos, caballos y bisontes. La abundancia de materiales apunta al uso de la cavidad como campamento durante estancias relativamente prolongadas.

Durante las últimas campañas también se está excavando un hogar cuyo foco está protegido y delimitado por piedras, junto a concentraciones de carbones y restos quemados. Estos elementos refuerzan la interpretación del nivel 4 como un espacio de ocupación de larga duración.

La campaña de 2026 permitió además iniciar la excavación de un nuevo nivel del Paleolítico medio, el nivel 5, que confirma la existencia de ocupaciones neandertales más antiguas en Cova Eirós. A diferencia del nivel superior, presenta una menor concentración de artefactos, entre los que destacan herramientas elaboradas con cuarzos locales.

"El nuevo nivel podría corresponderse con los restos dejados por estos grupos durante estancias de corta duración desarrolladas en la entrada de Cova Eirós", explican los investigadores.

Enterramientos de la Edad del Bronce

Las intervenciones en las cavidades del Monte Penedo, situadas junto a Cova Eirós, aportaron nuevos indicios sobre el uso funerario de estos espacios durante la Edad del Bronce. En la Gruta dos Bloques se recuperaron más de 50 restos óseos, principalmente costillas y falanges, aunque también aparecieron restos de las extremidades, como un fémur y un húmero.

El estudio antropológico, realizado por Marina Lozano en el IPHES-CERCA, determinó que los restos pertenecen a un único individuo infantil de entre 6 y 8 años. Junto a los restos humanos se localizaron también fragmentos de cerámica decorada que permiten relacionar el enterramiento con la Edad del Bronce.

En la entrada de la Cova das Cabras se identificó, por otra parte, una falange del pie perteneciente a un individuo adulto, aunque en este caso no se encontró ajuar asociado.

Las dataciones radiocarbónicas realizadas sobre los restos humanos de ambos yacimientos sitúan estos enterramientos en momentos avanzados de la Edad del Bronce, hace unos 3.300 años, entre 1600 y 1500 a.C. Los investigadores señalan como paralelos próximos los enterramientos documentados en la Cova de Valdavara, en Becerreá, y en la Cova do Santo, en Rubiá.

Los resultados de la campaña muestran así que estas cavidades tuvieron diferentes funciones a lo largo de la Prehistoria. "Los hallazgos muestran la importancia de las cuevas para estas comunidades, no solo como lugar de hábitat, sino como espacios funerarios", señalan los investigadores, que consideran que los hallazgos aportan nuevos datos sobre la diversidad de las prácticas funerarias de la Edad del Bronce en el Noroeste.

En ese periodo, las comunidades de otros puntos de Galicia recurrían también a cistas, pequeños túmulos o antiguos monumentos megalíticos para sus enterramientos, lo que evidencia la variedad de espacios y fórmulas funerarias utilizadas durante la Edad del Bronce.

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