Láncara, protagonista en el Congreso de Comunidades amigables con las personas mayores en áreas rurales

San Sebastián acogió la celebración del Congreso de Comunidades amigables con las personas mayores en áreas rurales, una cita patrocinada por la Organización Mundial de la Salud Organización Mundial de la Salud y organizada por el Imserso Imserso junto con el Gobierno Vasco, la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia San Sebastián.
Bajo el lema “¡Transformando juntos! Un mundo amigable con las personas mayores, conectado, equitativo y sostenible para todas las generaciones”, el congreso abordó cuestiones como la conexión social, la inclusión digital, la sostenibilidad, la participación y los cuidados, en un contexto marcado por el aumento de la longevidad y la transformación demográfica.
En él intervinieron representantes de entidades de distintos países y responsables institucionales, entre ellos el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, y el alcalde de Donostia, Jon Insausti.
También estuvieron presentes diferentes colectivos que quisieron poner en el mapa los espacios rurales en los que también afectan estos temas. Así, desde la Cooperativa Gallega Juvenil Atoupa, nacida en Galicia y vinculada a la Universidad de A Coruña, presentaron en el congreso su visión sobre comunidades amigables con las personas mayores en áreas rurales: reflexiones sobre las oportunidades y retos de su desarrollo en Galicia (España). Dentro de esta aportación se expuso el caso de Láncara: municipio rural de la provincia de Lugo.
Láncara, con alrededor de 2.500 habitantes, presenta una elevada dispersión poblacional y un marcado envejecimiento demográfico, ya que el 45,1 % de la población tiene 60 o más años. El diagnóstico de amigabilidad se realizó siguiendo las recomendaciones metodológicas del Protocolo de Vancouver.
Se desarrolló una metodología mixta, con un perfil sociodemográfico inicial, entrevistas y grupos focales con 27 personas mayores y 17 entrevistas a profesionales, personas cuidadoras y representantes de entidades. La dispersión territorial obligó a adaptar la metodología, organizando los grupos en tres zonas del municipio.
Los resultados muestran problemas, fortalezas y propuestas. Entre los problemas destacan las dificultades de movilidad en un territorio disperso con transporte público limitado, la falta de cobertura telefónica en zonas rurales y la escasez de personal de ayuda a domicilio y servicios sociosanitarios.
Como propuestas, se recoge la creación de transporte a demanda, mejoras de accesibilidad e iluminación de caminos y más actividades itinerantes para fomentar la socialización en las parroquias.
Como fortalezas, destaca el papel de la comunidad, los pequeños comercios y las asociaciones vecinales como “infraestructuras sociales”, que favorecen la socialización y los vínculos comunitarios.